Llegó mi época favorita: el olor a pino en las casas, las luces que adornan las calles, las sonrisas de todos los niños, la excusa perfecta para reunirte con aquellos a quienes más amas; una época para dar a los demás nuestro tiempo, sonrisa, momentos y detalles. Los regalos se han vuelto una parte importante de esta época a través de los cuales mostramos cariño dedicamos nuestro tiempo y creatividad. En ocasiones puede resultar desafiante cuando convivimos con niños con capacidades diferentes. Por eso hoy hablamos de qué regalarle a un niño con autismo. Pensamos mucho en: ¿qué cosas le gustan? ¿Podrá jugar con esto? ¿Tendrá esto otro? A continuación, te planteo unas ideas que pueden ayudarte a elegir el mejor regalo para una persona dentro del espectro sin  que necesariamente sea lo que más le guste. Lo sé, puede sonarte un poco raro, pero entenderás el porqué en los siguientes párrafos.

Algo que nos emociona cuando damos un regalo a un niño es su reacción, la desesperación con la que rompen el empaque, esos ojitos iluminados mientras ven qué es y esa sonrisa que alcanza su mayor tamaño cuando termina de abrirlo. Son reforzadores que hacen al adulto repetir estas conductas de regalar lo que sus hijos, sobrinos o nietos desean y disfrutan. Cuando empieces a leer el mensaje que quiero darte, puedes pensar que esta idea es un poco loca o contradictoria, pero lo que realmente quiero es que ayudes a un niño con autismo dándole verdaderamente un buen regalo. No necesariamente el que más le guste o el que mayores sonrisas le va a sacar en el momento, pero sí  el que le dará más sonrisas en le futuro.

Una de las características que suele destacarse en una persona con autismo es la fijación con  ciertos objetos, temas, juegos o rutinas. Algunos son grandes mecánicos por su obsesión y gusto por los carros, otros son grandes especialistas en animales, letras, música, electrónicos, etc. Estos intereses suelen ser más restringidos y muy notorios, de tal forma que las personas que lo rodean accidentalmente fomentan el crecimiento de estas obsesiones comprándole más objetos relacionados al tema, hablándoles más sobre eso , dejándoles tiempo libre para  jugar con dicho objeto (ya que lo juegan de mejor forma que otros), etc. Y, poco a poco, los niños se van volviendo más especialistas y a la vez crece más su obsesión. Es algo que refuerza no solo al niño sino también a los padres o familiares pues si sabemos que le gustan los carritos probablemente estaremos pensando en esta Navidad regalar uno.

Si queremos abrir más oportunidades en el futuro a estos niños, nuestro regalo tiene que ir más allá de nuestro refuerzo de verlo sonreír por un momento. Cuando el juego y los intereses son diversos abren distintas oportunidades: juegos variados, apertura a socializar con más personas, creatividad, flexibilidad en lugares nuevo, entretenimiento con diversos objetos, práctica en distintas áreas, etc. Es por ello que te invito en esta Navidad a tomarte un tiempo y pensar en algo distinto para regalar, algo que no tenga, algo que vaya a aportar y abrirle nuevas puertas de oportunidad para socializar y convivir. No necesariamente tienen que ser cosas educativas, el juego también nos enseña, es una oportunidad para relacionarse con otros niños de su edad o edades similares.

A continuación te dejo algunas o unas preguntas clave que pueden ser tu guía para elegir el mejor regalo para la persona que tienes en mente cuando leíste este artículo.

  1. ¿Qué edad tiene?
  2. ¿Tiene ya mucho de esto?
  3. ¿Qué es lo que más le gusta? (para no regalarle más de lo que quizás ya tiene mucho)
  4. ¿Qué juegan los niños de su edad?
  5. ¿Será capaz de jugar con esto?
  6. ¿Qué áreas está trabajando con la terapeuta?
    7. ¿Cuáles son sus áreas a reforzar?
    8. ¿Este juego involucra a la participación de más personas?
    9. ¿Es adecuado a su edad?

    10. ¿Abrirá puertas de oportunidad a su futuro?

Proyecta esa sonrisa que esperas cuando veas abrir ese regalo en el futuro, guarda ese momento en tu corazón y piensa en cuántas oportunidades le estás abriendo con ese juego. Con esto no quiero decirte que no puedes regalarle nada que le guste, si recibes regalos de temas en lo que tiene fijación, busca evolucionarlos, que no se jueguen de la misma manera siempre, que no ocupe la mayor parte del tiempo en ellos y sobre todo que vayan evolucionando conforme a su edad. Pintemos esta Navidad con una sonrisa diferente, una sonrisa que tiene la llave para muchas puertas de oportunidad.

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