Desde antes de ser mamá, siempre quise que mi hijo estuviera vestido de la mejor manera posible. Soñaba con la ropa que usaría, las posibles combinaciones y desde que nació me he podido dar el gusto de que así sea. Al enterarnos de su diagnóstico, nada de esto cambió. Sebastián seguía siendo Sebastián, independientemente de las terapias, rutinas y cambios en nuestra forma de vida. Ese niño alegre, cariñoso, sonriente, inteligente y enérgico siempre ha sido la inspiración de sus atuendos modernos y atrevidos. La experiencia de arreglarnos ha sido siempre motivo de alegría: él me pide que lo peine, que le ponga su fragancia favorita, siempre es un coqueto.

Me percaté de que presentar a Sebastián como un niño “normal” (típico), motiva e invita a las personas a acercarse, a comentar sobre lo bello que es y se ve. Esto también me ayuda a crear el momento ideal para hablar sobre la condición de Sebastián. Explico qué es el autismo, y el porqué de las conductas atípicas que ven en mi hijo. Es mi responsabilidad como madre crear un entorno de inclusión, educando a las personas sobre las características del autismo, los retos que enfrenta y demostrando que, en el fondo, es igual a ellos y a mí.

Me encanta la coquetería de mi hijo, así que nos alistamos desde temprano para que vaya como a él y a mí nos gusta. Él no es un diagnóstico, es mucho más que eso. Por eso me gusta ver cómo su personalidad dinámica y divertida son expresadas en su vestimenta y arreglo.

En mi caso, como mujer estar arreglada me hace sentir bien conmigo misma, pero más importante que eso es que quiero que Sebastián siempre vea la mejor versión de su mamá. Arreglada y bonita para él, y su papá. Un diagnóstico no es una excusa para dejar de ser quien uno es. Él es mi felicidad y qué mejor forma de hacérselo saber en todo momento que dándole la mejor versión mía.

Las exigencias de terapias y otras actividades pueden convertirse en una excusa para no dedicarle tiempo a mi imagen. Por eso creo importante recordar que debo invertir tiempo en mí. Si quiero lo mejor para mi hijo, debo estar dispuesta a darle lo mejor de mí, y eso incluye todo lo que soy y puedo ofrecer.

María Isabel

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