Viajar sin mapa puede resultar para algunas personas angustiante, desorganizado, temible, difícil e incierto. Mientras para otras personas puede ser aventurero, divertido, fuera de rutina, abierto a nuevas experiencias. Es la misma situación y depende de cómo cada quien quiera plantearse el viaje.

Cuando padres de familia reciben el diagnóstico de un hijo con autismo, es como si recibieran un mapa en blanco. Muchas veces los padres no saben qué camino tomar, incluso qué caminos hay, cuál es más directo, hacia dónde llegaremos, cuánto tiempo nos tomará.

Conforme van encontrando estas respuestas, empiezan a trazar las rutas y el plan de este viaje toma forma. Por eso es importante tomar acción,  superar esas etapas de negación, temores, angustias y empezar a buscar caminos para que todo empiece a cobrar sentido.

Por otro lado, para el niño también es un viaje sin mapa en el cual es difícil seguir las rutas ya trazadas por la sociedad, las personas, expectativas, paradigmas, normas, etc. El niño necesita encontrar sus propios caminos.

Cada persona es única y esto se manifiesta aún más en el autismo, donde el término espectro acentúa esta unicidad; A pesar de que se comparten algunas características o un mismo trastorno, es un mundo desconocido.

Existen brújulas que acompañan este viaje y guían el recorrido, estas brújulas son los métodos, terapistas, maestros, colegios inclusivos, fundaciones, grupos de apoyo que facilitan la llegada de cada niño a su destino.

¿Quieres acompañarme en este viaje de descubrimiento?

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